LA GRAN ELENA, PERO NO LA DE TROYA.

Pocos seres han pasado por mi vida dejando una huella tan profunda en mi alma, como lo hizo Elena, o mejor HELENA TEPEDINO, la gran dama caripera trasplantada a la cuna del Mariscal Sucre. Nunca fue mi profesora, pero si mi amiga, confidente, colaboradora, madrina de promoción y cómplice perfecta para cualquier sarao cultural, artístico y de amigos. La conocí en mi época de estudiante en la UNA. Ella académica del área de lengua, aderezaba sus asesorías con la intuición desarrollada en su otra carrera la psicología y la distinción heredada de la familia y la cultura. Hoy con orgullo y alegría, las profesoras Eukaris de Abreu, Mercedes Fernández y yo, despedimos su cercanía, su compañía, en estos lares cumaneses ante el obligado traslado a la perla del Caribe junto a sus amores de siempre: su madre, hermana, hija y nieta. Merecido reposo de esta guerrera que todavía no cuelga los guantes y comparte su tiempo entre amores, saberes, inmuebles, arte, amigos y compromiso político. E...